
Según el INE la pobreza cayó 13.5 puntos en cuatro años, pero Raudales dice que solo bajó 6 en 45. Empresarios alertan informalidad y falta de diálogo.
La divulgación de los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que reflejan una reducción de la pobreza a 60.1 % en Honduras en los últimos cuatro años, generó una serie de reacciones entre economistas y representantes del sector privado.
El estudio del INE, en coordinación con las secretarías de Finanzas y Trabajo, reporta una caída de 13.5 puntos porcentuales en la pobreza entre 2021 y 2025, así como una disminución de la pobreza extrema de 53.7 % a 38.3 % en el mismo período.
También destaca mejoras en el mercado laboral y una reducción de la tasa de desempleo a 4.9 %.
Julio Raudales: La pobreza apenas ha bajado seis puntos en 45 años
El expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Julio Raudales, reconoció la calidad técnica del informe del INE, pero subrayó que los datos deben leerse con cautela.
“Sí, la pobreza se redujo de 73 % a 59 % según las cifras presentadas, pero estamos comparando con un período atípico: 2022 fue un año en el que el país entero cayó en pobreza. Si retrocedemos a 2019, todavía no recuperamos los niveles previos. Es una realidad que no podemos ignorar”, advirtió.
Raudales comparó la trayectoria hondureña con la de países de la región, como Chile, que redujo la pobreza de 60 % a 6 % desde 1990, mientras Honduras pasó de 65 % a 60 % en el mismo lapso. Solo seis puntos en 45 años.
El economista cuestionó además la persistencia de la informalidad laboral, que afecta los ingresos reales de la mayoría de los trabajadores y que tiene impacto en la pobreza.
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“El 75 % de los empleos creados son informales. ¿De qué sirve llevar ocho mil lempiras a casa si la línea de pobreza urbana está en catorce mil? Tres de cada cuatro hondureños gana un promedio de siete mil lempiras al mes. Esa es la verdadera brecha que debemos cerrar”, señaló.
Eduardo Facussé: “Las estadísticas son frías”
El empresario Eduardo Facussé coincidió en que, pese a la mejora, las cifras siguen siendo alarmantes.
“Las estadísticas son frías y reflejan una realidad dolorosa: millones de hondureños viven en pobreza y calamidad. No hay nada de qué sentirse orgullosos. Honduras tiene una oportunidad histórica para iniciar un proceso de desarrollo, pero se requiere voluntad política”, afirmó.
Facussé cuestionó también la falta de diálogo entre el actual Gobierno y la empresa privada para contribuir en el bienestar y desarrollo del país.
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“Hemos pedido durante casi cuatro años reunirnos para construir un plan de desarrollo. Nunca han querido. A la empresa privada se le ha visto como enemiga desde la discusión de la Ley de Justicia Tributaria. Nosotros hemos estado siempre listos para dialogar; la confrontación no ha venido de nuestro lado”, aseguró.
Jesús Canahuati: El problema de Honduras se llama informalidad
Para Jesús Canahuati, representante de la Asociación de Maquiladores de Honduras (AMH), el principal obstáculo para reducir la pobreza de forma sostenida es claro: la elevada informalidad.
“El 75 % de los hondureños trabaja en la informalidad. Solo uno de cada cuatro accede a seguridad social, crédito, capacitación y beneficios laborales. El ingreso promedio de un trabajador informal es de siete mil lempiras; en el sector formal, con colaterales, supera los 21 mil. Es una diferencia de tres veces”, explicó.
Canahuati enfatizó que formalizar la economía exige inversión sostenida. “Crear un empleo formal cuesta alrededor de 20 mil dólares —unos 500 mil lempiras—. Honduras necesita 150 mil nuevos empleos cada año, lo que implica inversiones de hasta 3,000 millones de dólares. Solo así podremos romper el círculo de la pobreza”, señaló.
En el marco de las elecciones generales a celebrarse el próximo 30 de noviembre, Canahuati instó a los aspirantes presidenciales a generar confianza para atraer inversión y generar empleos dignos.
“El dinero es fugaz y va donde encuentra estabilidad y rentabilidad. Si queremos reducir la pobreza, los candidatos deben promover empleo digno, estable y formal. No hay otra ruta”, afirmó.
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