Un tiroteo dentro del campus de la Universidad Brown dejó dos personas muertas y ocho heridas de gravedad. Mientras la policía sigue buscando al atacante, estudiantes relatan horas de encierro, miedo y silencio absoluto para sobrevivir.
La alerta llegó cuando aún caía la tarde. A las 6:34 p. m. (hora de Miami), la Universidad Brown confirmó lo que ya recorría los pasillos en susurros y mensajes urgentes: dos personas murieron y otras ocho estaban hospitalizadas en estado crítico pero estable, tras un tiroteo cerca de uno de los edificios del campus.
La orden fue clara y contundente: nadie debía salir. No había detenidos. El atacante seguía libre.
En cuestión de minutos, aulas, laboratorios y oficinas se transformaron en refugios improvisados.
Las luces se apagaron. Las puertas se cerraron con seguro. El campus quedó suspendido en un silencio cargado de miedo.

Tiroteo: “Nos escondimos bajo los escritorios durante dos horas”
Chiangheng Chien, estudiante de doctorado en ingeniería, estaba trabajando en un laboratorio junto a otros tres estudiantes cuando recibió el mensaje que cambiaría la rutina académica por una escena de supervivencia.
“Apagamos las luces, cerramos las puertas y nos escondimos bajo los escritorios”, relató a medios locales.
Así pasaron casi dos horas, sin información clara, sin saber si el atacante estaba cerca o si volverían a escuchar disparos.
El encierro terminó cuando llegó otra notificación: el edificio debía ser evacuado. La policía revisaría “cada rincón”.
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La evacuación: armas, chalecos y carreras contra el miedo
Cuando finalmente abrieron la puerta, lo que encontraron fue una escena que Chien no olvidará fácilmente: agentes blindados, armamento pesado, órdenes rápidas y tensión absoluta.
“Dejé mi abrigo y mi laptop. Solo nos dijeron que saliéramos de inmediato”, contó. Afuera, el miedo no había terminado. El atacante seguía prófugo y la amenaza continuaba latente.
“Todavía no sé qué está pasando ni a dónde debería ir”, dijo horas después, mientras buscaba refugio en casa de amigos cercanos al campus.
Exámenes suspendidos y víctimas sin nombre
El tiroteo ocurrió en un edificio donde había exámenes programados entre las 2:00 y las 5:00 de la tarde, lo que obligó a la universidad a iniciar una revisión urgente para determinar cuántas personas se encontraban dentro al momento del ataque.
Las víctimas fueron trasladadas a hospitales locales, mientras la universidad reconocía que aún no tenía información completa sobre su identidad ni su evolución médica.
Un patrón que se repite en Estados Unidos
Mientras la policía continúa la búsqueda del responsable, la escena en Brown se suma a una larga lista de campus estadounidenses marcados por la violencia armada: estudiantes escondidos, aulas convertidas en refugios y una comunidad académica atrapada entre el duelo y la incertidumbre.
Esta vez, el saldo es claro pero el miedo permanece abierto: dos vidas perdidas, ocho personas luchando por sobrevivir y un atacante que aún no ha sido detenido.
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