
Diputados piden aprobar en el siguiente Congreso Nacional leyes cruciales, como la eliminación de fondos discrecionales y la segunda vuelta presidencial.
Tras unas elecciones que han resucitado el bipartidismo y han otorgado una nueva oportunidad a los partidos centenarios, el próximo Congreso Nacional de Honduras enfrenta un mandato imperativo: impulsar reformas legislativas profundas y rápidas centradas en la austeridad y la transparencia.
El clamor popular, manifestado en el castigo electoral, exige acciones inmediatas para desmontar los mecanismos de gasto superfluo y dotar de legitimidad al Estado.
Diputados del Partido Liberal coincidieron en que si los legisladores no aprueban leyes cruciales, como la eliminación de fondos discrecionales y la implementación de la segunda vuelta presidencial, en los primeros tres meses de 2026, serán percibidos como “más de lo mismo”, traicionando la voluntad popular que demandó orden, estabilidad y una oposición congruente.
Esta nueva legislatura tiene la responsabilidad histórica de garantizar la gobernanza del país a través de la institucionalidad, señalaron en el programa Frente a Frente de Canal 5.
El imperativo de los primeros 90 días
El doctor Carlos Umaña, virtual diputado reelecto del Partido Liberal, fue enfático al señalar la urgencia de actuar desde el inicio de la próxima legislatura.
Umaña advirtió que los primeros tres meses del próximo Congreso Nacional son de una importancia sin precedentes en la historia de Honduras para llevar a cabo reformas.
El diputado lanzó un llamado directo a sus colegas, incluido Marlon Lara, también liberal, para evitar la complacencia o la inacción.
“Ahora, cuidadito si Marlon Lara, Carlos Umaña y los diputados electos no comienzan a promover reformas electorales desde la primera legislatura del próximo año, ya no se los vamos a tolerar y vamos a creer que son más de lo mismo. Tienen que haber reformas electorales”, expresó el parlamentario.
El legislador por el departamento de Cortés enfatizó que la población hondureña ya no tolerará el incumplimiento de las promesas políticas, recordando que desde 2021, cuando el partido Libertad y Refundación (Libre) ganó las elecciones, Honduras ha comenzado a “castigar los comportamientos de los gobiernos que incumplen con las promesas”.
Reformas contra el gasto superfluo
Para honrar el voto y demostrar un compromiso genuino con la transparencia y la austeridad, los diputados deben impulsar reformas que atacan directamente los privilegios legislativos y el gasto discrecional.
Umaña especificó dos cambios fundamentales que deben implementarse en los primeros 90 días: “¿Cuál es el clamor del pueblo? Que los diputados no manejemos dinero. Hay que eliminar el fondo social, el fondo departamental. Hay que hacer que los diputados nos paguen por sesión asistida”, expresó.
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Además de la eliminación de los fondos sociales y departamentales —mecanismos tradicionalmente opacos—, Umaña instó a modificar ciertos artículos de la Ley Orgánica del Congreso Nacional y a derogar el artículo 117-2019, que impide que los diputados sean responsables civil, penal o administrativamente por conductas derivadas de sus funciones. De lo contrario, advirtió, “somos más de lo mismo“.
También se pronunció a favor del pago a diputados por sesión asistida, un paso clave hacia la profesionalización y la rendición de cuentas dentro del Legislativo.
Austeridad económica y legitimidad política
El contexto económico del país, con una deuda considerable y un presupuesto inflado dejado por la administración saliente, impide seguir cargando de impuestos a la ciudadanía.
En este escenario, la única vía responsable para el próximo gobierno es la austeridad, enfocándose en reducir el gasto de la masa salarial sin comprometer la inversión pública, la cual es esencial.
Asimismo, las reformas políticas son tan urgentes como las financieras. La instauración de la segunda vuelta electoral (balotaje) fue destacada como la reforma electoral prioritaria, ya que es la única manera de dotar de legitimidad al próximo gobierno.
Una presidencia elegida por mayoría simple resulta en un presidente débil, con un gran porcentaje de la población en contra, lo que le impediría impulsar las reformas estructurales que el país necesita.
El diputado Marlon Lara respaldó la idea de que los partidos tradicionales tienen la obligación de dar respuestas contundentes, sin excusas para no llegar a consensos en beneficio del Estado de Honduras, especialmente ahora que tienen la oportunidad de tener una mayoría calificada en el Congreso.
Lara enfatizó que los legisladores deben mantener posturas congruentes con el anhelo del pueblo, o de lo contrario, enfrentarán el castigo electoral.
En esencia, la ciudadanía, al castigar a los partidos que se excedieron y prometieron sin cumplir, le ha dado al bipartidismo la gran oportunidad de hacer un gobierno de integración y respeto institucional.
La aprobación de estas reformas de austeridad y transparencia en los primeros meses del mandato legislativo es vista como la prueba de fuego que determinará si los partidos aprendieron la lección o si, por el contrario, allanarán el camino para el surgimiento de un caudillo tipo “Bukele” que desmantele la institucionalidad aprovechando las fallas de los partidos tradicionales.
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