“Jonny era un hombre trabajador, padre, hijo, primo y amigo querido”, así recuerda la familia a Jonny Orlando Rodríguez Melgar.
El migrante hondureño Jonny Orlando Rodríguez Melgar perdió la vida en las últimas horas, de manera aún no especificada, en Texas, Estados Unidos.
A través de la cuenta de GoFundMe una de sus familiares, la joven Stephanie Cañas, inició una campaña de recolección de fondos para poder repatriar su cuerpo a su natal El Paraíso, departamento del mismo nombre, al oriente de Honduras.
Según relatan sus seres queridos, “Jonny era un hombre trabajador, padre, hijo, primo y amigo querido por todos quienes lo conocían“.
Aquí también indicaron que este había migrado a Estados Unidos con la esperanza de brindar un mejor futuro a su familia, meta que lo impulsó a dejar Honduras para buscar nuevas oportunidades.
La familia ahora debe cubrir los gastos funerarios en Estados Unidos y el elevado costo del traslado internacional, un monto que sobrepasa completamente sus posibilidades económicas.
Por ello, han creado la campaña con el fin de recaudar fondos para la repatriación y brindar apoyo a los hijos y padres de Jonny, quienes dependían de él tanto emocional como económicamente.
El llamado solidario incluye a toda persona que desee colaborar, incluso con pequeñas contribuciones, o compartir la campaña para ayudar a que más personas conozcan la situación.
“Cualquier aporte, por pequeño que sea, hará una gran diferencia“, expresó la familia, agradeciendo de antemano las muestras de solidaridad, las oraciones y el apoyo en este momento tan doloroso.

Migrantes hondureños muertos en lo que va de noviembre
Jonny Orlando Rodríguez Melgar se une a la lista de los hondureños radicados en Estados Unidos que han perdido la vida en lo que va del mes de noviembre.
Los hermanos Selvin Chacón, de 48 años y Sergio Chacón, de 38, junto a la joven Karen Bautista, de 24, perdieron la vida de manera violenta el pasado sábado 8 de noviembre en el norte de San Antonio, Texas.
Los catrachos fueron víctimas de una masacre ejecutada por el catracho José Hernández Galo, de 21 años, quien luego también se quitó la vida.
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