
Ante la alerta por influenza A H3N2, especialistas advierten que minimizar los síntomas puede tener consecuencias graves y llaman a retomar medidas básicas de protección.
La influenza vuelve a colocar a la prevención en el centro del debate sanitario. En medio de una alerta mundial por la circulación del virus A H3N2, la patóloga Silvia Portillo hizo un llamado claro y directo: no bajar la guardia, no confiarse de los síntomas y asumir medidas responsables para evitar contagios que pueden terminar en hospitalización.
Para la especialista, la influenza no debe abordarse con ligereza. Atender la alerta implica actuar de inmediato.
Y no solo es desde lo individual, también desde lo colectivo, con el objetivo de frenar la transmisión y reducir las complicaciones asociadas a esta enfermedad respiratoria.
Influenza bajo observación: prevenir antes de lamentar
Portillo explicó que la influenza ataca directamente las vías respiratorias, afectando las células de la nariz, la garganta y los pulmones.
Esta condición, advirtió, puede evolucionar rápidamente en algunos pacientes. “Con este tipo de influenza, muchas personas pueden complicarse e incluso llegar a la hospitalización”, explicó.
Señaló que la prevención temprana es la mejor herramienta para evitar desenlaces graves, especialmente cuando las temperaturas comienzan a descender.
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Los más vulnerables ante la influenza A H3N2
La patóloga alertó que las complicaciones por influenza no afectan a todos por igual. Niños, adultos mayores y personas con enfermedades de base enfrentan un riesgo mayor, por lo que protegerlos requiere responsabilidad compartida.
En estos grupos, un contagio que parece leve puede transformarse en una emergencia médica, de ahí la importancia de reducir la exposición y cortar las cadenas de transmisión.
Uno de los mensajes más enfáticos de la especialista fue evitar la idea de que se trata de una simple gripe.
Portillo pidió no automedicarse y buscar un diagnóstico confirmado mediante laboratorio cuando aparecen síntomas.
Este paso, explicó, no solo permite un manejo adecuado del paciente, sino que también contribuye a los registros sanitarios y a la prevención de nuevos casos de influenza en la comunidad.
Mascarilla y aislamiento frente a la influenza
Portillo insistió en que la responsabilidad personal juega un papel determinante frente a la influenza.
Cuando hay síntomas, el uso de mascarilla es fundamental para evitar contagiar a otros, tanto en espacios cerrados como dentro del hogar.
“Si hay una persona enferma, lo mejor es usar mascarilla y aplicar el autoaislamiento”, recomendó, al recalcar que incluso quienes no desarrollan complicaciones pueden transmitir el virus a alguien que sí termine hospitalizado.
La influenza no da segundas oportunidades cuando se le subestima. El llamado de los expertos es claro: reconocer los síntomas, evitar la automedicación, usar mascarilla y aislarse a tiempo.
En un contexto de alerta, cada decisión individual puede marcar la diferencia entre un contagio más o una cadena que se logra detener.