
México creó en 2015 el Mecanismo de Apoyo Exterior Mexicano de Búsqueda e Investigación (MAEBI), una vía inédita para que las familias centroamericanas puedan denunciar desapariciones sin salir de su país.
A través de embajadas y consulados mexicanos, madres, padres y hermanos pueden presentar denuncias que llegan directamente a la Fiscalía mexicana encargada de investigar delitos contra migrantes.
El Mecanismo de Apoyo Exterior de Búsqueda e Investigación (MAEBI) nació para algo monumental: que una madre hondureña no tenga que endeudarse, pedir una visa o arriesgar otra vida cruzando México para denunciar que su hijo, desapareció en tránsito.
Era, y sigue siendo, la primera puerta formal para que Honduras pudiera reportar casos directamente a la Fiscalía mexicana desde territorio hondureño, sin intermediarios y sin trabas burocráticas.
Pero hoy, casi una década después, esa puerta sigue cerrada para la mayoría de las familias.
El informe elaborado por la Fundación para la Justicia revela una realidad contundente: Honduras prácticamente no usa el MAEBI.
No porque no exista, sino porque sus instituciones no lo conocen, no lo explican o no lo promueven.
Desconocimiento institucional de MAEBI en Honduras
El estudio muestra entrevistas en las que funcionarios hondureños, desde Cancillería, hasta fiscalías y organismos de derechos humanos, reconocen que no tienen claridad sobre cómo opera el MAEBI, cuál es su alcance o qué pasos deben seguir las familias para activar el mecanismo.
Esa falta de conocimiento institucional tiene un efecto directo: miles de hondureños continúan denunciando desapariciones por canales equivocados, donde el caso se pierde o termina encapsulado en un “limbo diplomático”, la misma trampa que existía antes de la creación del MAEBI.
En lugar de canalizar denuncias al mecanismo, las familias siguen peregrinando entre escritorios, pidiendo información a oficinas que ni siquiera saben que existe esta vía.
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La búsqueda imposible para quienes no pueden viajar
La mayoría de familias hondureñas de migrantes desaparecidos viven en pobreza o pobreza extrema.
Eso significa que no pueden pagar una visa, no pueden costear un viaje y mucho menos un proceso legal en México.
El MAEBI se creó justamente para eso: eliminar esa barrera. Sin embargo, al ser un mecanismo ignorado y subutilizado, el beneficio no existe en la práctica.
El informe recoge testimonios que muestran cómo, incluso cuando las familias escuchan por primera vez sobre el MAEBI, nadie en Honduras les explica cómo acceder, quién debe acompañarlas ni qué instituciones tienen obligación de activar el proceso.
Honduras sin protocolos ni articulación
México habilitó una estructura para recibir denuncias por MAEBI; Honduras, en cambio, nunca creó un protocolo interno, no formó equipos, no estableció enlaces ni capacitó a sus servidores públicos para acompañar a las víctimas.
Cada institución trabaja aislada:
- Cancillería recibe reportes sin saber si deben enviarse al MAEBI.
- El Ministerio Público no tiene una unidad que monitoree estos casos.
- El Conadeh acompaña, pero sin herramientas oficiales de coordinación.
La consecuencia es brutal: Las familias hondureñas están solas. La herramienta existe en papel, pero no en la realidad.
Lo que Honduras pierde al no usar el mecansimo
Si Honduras utilizara correctamente el mecanismo, podría:Reportar desapariciones directamente a la Fiscalía mexicana.También dar seguimiento desde el país, sin que las familias viajen.Fortalecer la cooperación transnacional.Participar en procesos de búsqueda e investigación.Asegurar visas humanitarias gratuitas cuando sean necesarias.
Pero el informe concluye que esto no ocurre por falta de voluntad institucional, falta de difusión y desconocimiento generalizado del mecanismo.
El resultado: años de dolor acumulado y respuestas tardías o inexistentes.
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Una ruta que sí funciona
El MAEBI es, en esencia, una vía diseñada para romper el muro entre Honduras y México en los casos de migrantes desaparecidos.
Es una herramienta que permitiría reconstruir rutas, revisar morgues, acceder a diligencias y pedir acciones urgentes de búsqueda sin salir del país.
México hizo su parte. Honduras no. Y mientras tanto, decenas de familias siguen llamando a números que no contestan, enviando correos que nadie responde y esperando documentos que nunca llegan.
El MAEBI no es un mecanismo fallido. Es un mecanismo subutilizado, olvidado, ignorado. Un instrumento que podría salvar vidas, pero que Honduras aún no se decide a usar.