mujeres caen en rutas invisibles

Según la Oficina de Investigación Médico de Nuevo México revela 129 muertes de mujeres en zona fronteriza clave. Muchas no fueron identificadas y el patrón alarma.

No todas las muertes ocurren donde se encuentran los cuerpos. Algunas empiezan mucho antes, cuando mujeres migrantes deciden salir de Honduras empujadas por la falta de oportunidades, la violencia o el peso de sostener una familia sin respaldo. El viaje no arranca en el desierto: empieza en una casa que ya no alcanza para sostenerlas.

En ese trayecto, las mujeres avanzan con más riesgos que certezas. Muchas lo hacen solas, otras con hijos, casi todas dependiendo de rutas que cambian, de guías que desaparecen y de decisiones tomadas al límite.

Lo que sigue no siempre queda registrado. Entre 2018 y 2024, al menos 129 mujeres y adolescentes la mayoría migrantes, fueron encontradas muertas en el condado de Doña Ana, Nuevo México, una zona clave en la frontera sur de Estados Unidos.

De interés: Ciudad Juárez los retiene: hondureños apuestan por quedarse sin papeles

Mujeres migrantes mueren en rutas hacia Estados Unidos

Los datos analizados a partir de registros oficiales, incluyendo la Oficina de Investigación Médico de Nuevo México, muestran un aumento sostenido que rompe cualquier idea de casualidad.

Las muertes se mantuvieron bajas hasta 2020, pero a partir de 2021 escalaron con fuerza, alcanzando sus niveles más altos entre 2023 y 2024.

El dato que inquieta no es solo la cantidad, sino el perfil. En la mayoría de regiones fronterizas, las mujeres representan entre el 15% y el 18% de las muertes. En Doña Ana, alcanzan el 55%, eso es más de la mitad.

migrantes

Misma frontera, el mismo periodo y un resultado distinto.

La mayoría de las víctimas tiene alrededor de 29 años. Muchas están en sus 20 y 30, pero también hay adolescentes.

En otros casos, algunas superan los 40 y hay un número significativo que permanece sin identificar.

Las causas de muerte revelan otra capa del problema: 102 de los 129 casos fueron clasificados como “exposición”.

Es decir, condiciones extremas como deshidratación, calor o frío, muchos por cruzas zonas desérticas. El resto incluye accidentes, caídas o causas indeterminadas. En varios casos, ni siquiera hay datos completos.

En rutas donde la violencia contra las mujeres está documentada, aquí casi todas mueren bajo una misma categoría: exposición.

Menos flujo, rutas más mortales

En los últimos años, el flujo migratorio muestra descensos en ciertos periodos, especialmente tras el endurecimiento de políticas desde la era de Donald Trump. Pero ese cambio no eliminó el riesgo, sino que lo desplazó.

Las rutas se volvieron más largas, más aisladas y menos visibles. Migrar dejó de ser más frecuente, pero se volvió más peligroso, dicen las organizaciónes de migrantes.

Hoy no necesariamente cruzan más personas, pero quienes lo hacen enfrentan condiciones más extremas y el desierto no aparece por casualidad en esta historia, sino que es consecuencia.

migrantes

Sin nombre, sin regreso

Muchas de las mujeres encontradas no han sido identificadas. Sus cuerpos fueron hallados días, semanas o incluso meses después.

Algunos ya en estado avanzado de descomposición o reducidos a restos óseos, eso no solo impide saber quiénes eran. También bloquea cualquier posibilidad de cerrar una historia.

Mientras tanto, en Honduras, hay familias que siguen buscando, son madres, hermanas, hijos que no saben si la ausencia es espera o despedida.

Podrían estar ahí o ser parte de esas cifras. Pero nadie aún lo confirma.

Lea también: Se los tragó la ruta migrante y las madres obligan a buscarlos

Leave a Comment