Más de 500 especies están en peligro de extinción en Honduras, como el guayacán, la caoba, orquídeas y cactus. Llaman a proteger bosques secos.
Honduras enfrenta una grave alarma ambiental: el guayacán, árbol que colorea de rosa y amarillo ciudades como San Pedro Sula, Tegucigalpa y Comayagüela durante la temporada seca, está al borde de la extinción, según advierten expertos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
El esplendor de los guayacanes, que adornan parques y avenidas, se ve amenazado por la tala indiscriminada, las quemas y la deforestación, al igual que otras más de 500 especies de flora del país.
Entre otras especies que casi están extintas en Honduras, de acuerdo con una publicación del periódico Presencia Universitaria, destacan la caoba, apreciada por su madera de alta calidad; orquídeas, incluyendo la Rhyncholaelia Digbyana, flor nacional; el árbol de leche (Euphorbia lactea); y diversas suculentas y cactus, todas amenazadas por la pérdida de hábitat y la explotación.
Amenazas que ponen al guayacán y otras plantas al borde de la extinción
El bosque seco, ecosistema que alberga muchas de estas especies, ocupa aproximadamente 17,000 hectáreas en el sur del país, valles de Comayagua, Otoro y Aguán, así como en la región central de Francisco Morazán.

Sus largos períodos de sequía y escasas precipitaciones han permitido el desarrollo de comunidades vegetales únicas, pero extremadamente vulnerables.
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Según Germán Sandoval, biólogo y docente de la UNAH, “la destrucción de hábitats es la principal causa de que muchas plantas se encuentren en peligro de extinción”.
Llamado a proteger bosques secos
Aunque Honduras cuenta con parques protegidos en bosques húmedos como Lancetilla (Tela, Atlántida) y La Tigra (en Tegucigalpa), el bosque seco recibe poca protección oficial y muchas áreas dependen de la conservación privada.
El Jardín Botánico de la UNAH ha sido clave para conservar especies endémicas, como el Olmo Sanctuary, que debe su nombre al lugar donde fue encontrado, cerca del Santuario de Suyapa, en Tegucigalpa.
Además, la UNESCO ha apoyado la protección del bosque seco mediante la Reserva de Biósfera del Bosque Seco en Centroamérica.
Expertos insisten en la necesidad de políticas públicas más efectivas y de la educación ambiental para proteger estos ecosistemas, para que especies emblemáticas como el guayacán continúen embelleciendo Honduras y no se pierdan para siempre.
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