Cada Semana Santa, calles se llenan de alfombras coloridas que combinan arte, fe y tradición, sorprendiendo a locales y visitantes.
Durante la Semana Santa, muchas comunidades en Honduras y otros países de tradición católica decoran sus calles con alfombras de aserrín, flores y arena de colores, creando verdaderas obras de arte efímeras.
Colores que honran la tradición

Estas alfombras representan escenas religiosas, símbolos de fe y motivos culturales, y son elaboradas cuidadosamente por familias y vecinos que dedican horas de trabajo a cada detalle.

Su creación no solo es un acto de devoción, sino también una forma de preservar tradiciones que se transmiten de generación en generación.

Además de su valor religioso, las alfombras de Semana Santa atraen a turistas y curiosos que desean admirar su belleza y creatividad.

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Cada diseño es único y refleja la identidad de la comunidad, combinando colores vivos y patrones complejos que sorprenden por su precisión.

La tradición fomenta la unión entre los vecinos y ofrece un espacio para la expresión artística, convirtiendo las calles en un museo temporal que celebra la fe, la cultura y el talento local.

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