Panamá lidera expansión, pero Honduras gana terreno en sectores clave y consolida su presencia en la economía salvadoreña.
La inversión extranjera directa en El Salvador dejó de ser un mapa dominado únicamente por potencias tradicionales. En 2025, el capital centroamericano, con Honduras y Panamá al frente, empezó a escribir otra historia: una donde la región ya no solo recibe inversión, también la mueve.
Los datos del Banco Central de Reserva (BCR) confirman ese giro. Panamá encabezó el crecimiento con un aumento de 101.2 millones de dólares, equivalente a un salto del 117%.
Honduras, aunque con menor volumen, avanzó con firmeza: sumó 26.1 millones adicionales, lo que representa un crecimiento interanual del 55%.
No es un dato menor. Es una señal de cómo el capital hondureño empieza a posicionarse más allá de sus fronteras, en un entorno donde la competencia por atraer inversión es cada vez más intensa.
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Honduras como inversor en El Salvador
El flujo total de inversión extranjera directa en El Salvador alcanzó los 474.8 millones de dólares en 2025. Pero más allá del monto, lo que destaca es quiénes están detrás del dinero.
Honduras aparece en la lista junto a actores tradicionales como Estados Unidos, México, Colombia, Bermudas y Corea del Sur. Ya no es un jugador periférico.
El crecimiento del 55% en su inversión no responde a un hecho aislado. Refleja una apuesta sostenida por colocar capital en sectores con proyección, aprovechando la estabilidad relativa y las oportunidades del mercado salvadoreño.
En paralelo, el informe revela que el 53% de los países con inversión en El Salvador aumentaron sus flujos en 2025.
Es decir, Honduras no solo crece: lo hace en un entorno donde otros también compiten por espacio.

Servicios y turismo: el imán del capital
El dinero encontró destino y ese destino, en su mayoría, fue el sector servicios. Más de la mitad de la inversión, un 56%, se concentró en actividades inmobiliarias, hotelería y servicios administrativos. En números: son 267.9 millones de dólares.
El turismo, empujado por una narrativa de crecimiento y expectativas positivas, abrió la puerta a capital extranjero no residente.
Se invirtió en restaurantes, hoteles y desarrollos inmobiliarios que se convirtieron en el eje de esa apuesta.
En segundo lugar, los servicios financieros y de seguros captaron 180.6 millones de dólares, equivalentes al 38% del total.
Aquí hay otra señal clave: el 95% del flujo provino de reinversión de utilidades, lo que indica que no es dinero nuevo, es capital que decidió quedarse.
Transporte, agro y construcción: señales de expansión
Más allá de los servicios, otros sectores también mostraron movimiento. El transporte registró un incremento neto de 106.4 millones de dólares, impulsado por la recuperación del transporte aéreo y el dinamismo logístico.
Es un indicador directo de competitividad regional: cuando se invierte en logística, se apuesta por el comercio.
El sector agropecuario, aunque con cifras más modestas, sorprendió con un crecimiento del 457%. Alcanzó 10.6 millones de dólares, repartidos entre pesca, acuicultura y producción agrícola.
La construcción también avanzó, con un crecimiento del 49%. La inversión se concentró en obras de ingeniería civil, acompañando el auge inmobiliario.

Manufactura: la base que se reconfigura
La industria manufacturera no quedó atrás y registró 139.7 millones de dólares en inversión neta y logró revertir los números negativos del año anterior.
Sectores como bebidas, productos químicos, maquinaria y metales lideraron esta recuperación.
Más que cifras, el dato clave es otro: la inversión extranjera permitió modernizar procesos e incorporar nuevas tecnologías. Es decir, no solo se invierte para crecer, sino para transformar.
El nuevo mapa del capital
Lo que dejan estos datos no es solo un ranking de países inversores, es una fotografía de cambio.
Honduras, con un crecimiento del 55%, empieza a consolidarse como un actor que exporta capital en la región.
Panamá en cambio, acelera con fuerza. Y El Salvador se posiciona como un punto de atracción para inversiones que buscan rentabilidad en sectores específicos.
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