
Daniel Esponda contó desde Bruselas cómo se enteró de su destitución, aclaró si fue por su mensaje a su esposa y pidió una transición sin conflictos.
El ahora exministro de Educación, Daniel Esponda, confirmó en una entrevista exclusiva con TN5 Estelar que su destitución, anunciada la noche del miércoles por la presidenta Xiomara Castro, lo tomó completamente por sorpresa.
El funcionario se encuentra en Bruselas, Bélgica, participando como representante de América y el Caribe en el directorio de la Alianza Mundial por la Educación, cuando recibió la notificación oficial de que dejaría su cargo.
La decisión llegó pocas horas después de que Esponda celebrara públicamente en redes sociales la reelección de su esposa, la diputada liberal Erika Urtecho. Aunque Esponda fue enfático en que no sabe si ese fue el motivo de su salida.
“No sé si mi destitución fue por ese mensaje. Solo recibí la notificación y la acepto, igual que acepté el cargo en 2021”, afirmó.
“Mi mayor pecado fue enamorarme de Erika, mi más grande bendición”, dijo Esponda
Consultado sobre las especulaciones en torno a su publicación, Esponda aseguró que no estaba criticando a su partido y que su mensaje fue estrictamente personal.
“Creo que uno de mis pecados más grandes en la administración fue haberme enamorado de Erika, y para mí es la bendición más grande. No puede ser que porque te enamores de alguien de otro partido te ataquen”, expresó.
El exministro reveló que incluso su esposa fue víctima de ataques durante la campaña:
“La acusaron hasta de borracha, y ella es alérgica al alcohol. Ni una copa puede tomar”.
Aseguró que, pese a su salida, continuará defendiendo la educación y que su prioridad siempre será su familia.
Así se enteró en Bruselas: “Pensé que algo le había pasado a mi mamá”
Esponda relató que lo despertaron a las 4:30 a. m. hora de Bélgica para informarle sobre su separación del cargo.
“Primero pensé que algo grave había pasado con mi mamá o mi esposa. Ya luego supe que era una decisión política. Agradezco a la presidenta y al expresidente Zelaya por la confianza que me dieron”.
El exministro destacó que su representación internacional se derivó de logros alcanzados por Honduras:
“El año pasado logramos una donación de 12 millones de dólares por nuestras buenas prácticas en educación inicial”.
Sin embargo, su destitución implica que deberá dejar esa representación en el organismo educativo más importante del mundo.
Defiende su gestión y pide una transición ordenada
Esponda aseguró que se va “con la frente en alto”, recordando algunos de los avances alcanzados durante su administración: el país libre de analfabetismo, reconstrucción de centros educativos, reformas curriculares y cuatro años sin huelgas magisteriales.
“La educación es el único bien público del pueblo hondureño. No deben ser políticas de gobierno, sino políticas de Estado”.
Pidió a su equipo no caer en confrontaciones y respaldar al nuevo ministro por ley, Jaime Rodríguez:
“No quiero a nadie peleando. Los niños no merecen eso. Hay que terminar con altura”.
También hizo un llamado a la empresa privada, alcaldías y ciudadanía para mantener el apoyo a la Secretaría de Educación, “sin importar quién esté al frente”.
¿Fue un desafío al partido? Esponda responde
Ante la pregunta sobre si la presidenta tomó su mensaje como un acto de desafío, Esponda se limitó a señalar:
“El amor es el amor. Esa pregunta debe responderla la presidenta”.
Sin embargo, reiteró que siempre actuó con responsabilidad y sin intereses políticos.
Incluso explicó que proyectos clave, como el concierto del coro de 10,000 niños en San Pedro Sula, fueron coordinados con alcaldías de distintas bancadas.
“Yo trabajé con nacionalistas, liberales, independientes y con empresa privada. Por eso avanzamos”.
“No estoy resentido; me dieron la oportunidad más grande de mi vida”
Al cerrar, Esponda aseguró que no guarda rencor y que su compromiso con Honduras continuará.
“¿Cómo voy a estar resentido? Me dieron la oportunidad laboral más importante de mi vida. Yo vengo de la izquierda desde niño. Jamás habría sido ministro sin Libre”.
Y dedicó sus últimas palabras a su familia:
“Gracias a este gobierno conocí a la mujer más maravillosa del planeta. Ella y mi familia son mi fuerza. Hay que seguir adelante”.