
La confianza en las FF.AA. se desploma antes de elecciones; expertos advierten que su neutralidad es clave para la democracia en Honduras.
La crisis de confianza hacia la cúpula de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF. AA.) dominó el debate político de este martes en Frente a Frente, en la víspera de las elecciones generales del 30 de noviembre, en medio de un ambiente de tensión institucional y del inicio del silencio electoral.
El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) reveló en su barómetro electoral que un abrumador 68 % de los hondureños considera que el alto mando militar no actuará con imparcialidad en el proceso.
Esta percepción de instrumentalización política, atribuida históricamente a las élites partidarias —incluyendo ahora al nuevo gobierno—, pone en entredicho el rol constitucional de las FF. AA. como garantes de la democracia.
En ese sentido, expertos y militares retirados coincidieron en que existe un imperativo de rectificación para evitar un conflicto interno y restaurar la fe pública en la institución castrense.
En el programa de este viernes en Frente a Frente se trató el tema: ¿Creen ustedes que la cúpula de las Fuerzas Armadas todavía tiene tiempo para recuperar la confianza entre los hondureños?
Los invitados este martes fueron: el analista político y empresario, Olban Valladares, y el general retirado de las Fuerzas Armadas, Luis Maldonado.
Confianza pública y el dilema de la cúpula militar
La preocupación por la neutralidad militar se intensificó al conocerse los resultados del barómetro del Cohep, donde el 68% de los consultados expresó su desconfianza en la imparcialidad de la cúpula, aunque el 88% espera que la institución garantice la estabilidad democrática frente a posibles conflictos.
El general retirado Luis Maldonado Galeas señaló que la desconfianza se rompe de un solo, mientras que la confianza se crea paulatinamente.
La raíz del problema, según el debate, radica en la conexión político-militar que supuestamente mantiene la actual jefatura del Estado Mayor Conjunto.
El general Maldonado Galeas identificó una ruptura de la unidad institucional generada por la actitud del actual jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández, cuyo discurso le da créditos y valida decisiones de tipo político. Este comportamiento cuestiona la lealtad fundamental de la institución:
“La lealtad también tiene escalas. La primera lealtad es a la bandera nacional, a la patria y, en este caso, en términos de cumplimiento de esa lealtad, está la Constitución de la República. Y, desafortunadamente, el jefe del Estado Mayor Conjunto se ha empeñado en marcar una diferencia en esas lealtades”, indicó Galeas.
Mientras que Olban Valladares enfatizó que la Constitución exige que el rol de las Fuerzas Armadas sea apolítico, neutral y no deliberante.
El problema se agrava cuando la nueva alternativa política, Libertad y Refundación (Libre), ha resultado “más aguda” en sus tácticas que el bipartidismo histórico, logrando “cooptar la cúpula militar”.
Esta intromisión política ha “carcomido la conciencia y el corazón de los oficiales”, transformando la competencia interna leal en deslealtad y ambición personal para prevalecer en la jefatura.
El nombramiento del general Hernández, quien no fue el primero de su promoción según el escalafón, fue condicionado por una estrategia política preconcebida con el partido en el gobierno, afectando a compañeros con mejores méritos.
A pesar del panorama, el analista Valladares aseguró que la población mantiene cierta fe, recordando que el 32% de los hondureños aún confía en la institución castrense. Sostuvo la tesis de que las FF. AA. nacen de las entrañas del pueblo hondureño, lo que les ha permitido superar momentos cruciales y graves en la historia de Honduras.
Por su parte, el general Maldonado Galeas subrayó que los oficiales que sienten impulsos o tendencias ideológicas fuertes deberían retirarse y dedicarse a la política, pero jamás instrumentalizar la institución.
Además, llamó a los oficiales jóvenes e intermedios a valorar su futuro y dignidad profesional por encima de los intereses políticos efímeros.
Ambos expertos coincidieron en que la reivindicación institucional es un imperativo.
El general Maldonado Galeas señaló que la oportunidad para las FF. AA. está en garantizar el imperio de la Constitución durante y después del proceso electoral, y que el próximo gobierno debe estar preparado para contribuir a ese proceso reivindicador.
Valladares, haciendo eco de una afirmación de la diputada del Partido Liberal, Maribel Espinoza, sugirió que el próximo Congreso Nacional tiene la obligación de crear mecanismos para despolitizar a las FF.AA., anular el poder del ejecutivo para politizarlas y asegurar que el próximo jefe del Estado Mayor Conjunto sea nombrado por mérito y no por conveniencia política.
La advertencia final es clara: si los militares permiten que los políticos prostituyan su institución, la confianza se perderá totalmente. Los oficiales deben blindar la institución y no prestarse a ser garantes de las “picardías” políticas.
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